El Género Colisa está compuesto por  unas pocas especies de la que, sin dudas, el más conocido es Colisa lalia.
Los miembros de éste Género, al igual que algunos otros Anabántidos,  son conocidos con el nombre popular de Guramis, nombre en español que deriva del inglés Gourami. Más información se puede obtener en nuestra página sobre Betta.
La reproducción de los Colisa en cautividad se viene desarrollando desde hace muchos años y de hecho, la casi totalidad de los ejemplares que se adquieren en cualquier acuario del mundo, provienen de algún criadero.
En la naturaleza se distribuyen, según las especies, desde Bengala (India) hasta Birmania, Malasia y Tailandia.
Las especies conocidas son:
Colisa chuna (Colisa sota), foto del encabezado de página que es, tal vez, el más delicado de los miembros del Género. Su tamaño alcanza 4,5 cm y es recomendable no colocarlos en acuarios comunitarios con peces de mayor tamaño. La temperatura del agua entre 24 y 27º C. Una vez que se han aclimatado en el acuario resultan bastante resistentes.


 
Acuario.
En los ambientes naturales habitan en charcos, lagunas y canales de poca profundidad y con mucha vegetación. Su distribución geográfica está situada en zonas que son frecuentemente inundadas y con abundantes lluvias, más copiosas aún en la época de los Monzones, vientos característicos de las zonas Indochina e Indo-malásica. Las temperaturas descienden a 18º C en invierno (diciembre-enero), en la primavera oriental (marzo-abril) se eleva a 30º C y durante el verano llegan hasta 40º C (en mayo). Es de suponer que charcos de pequeña profundidad sufran una evaporación importante, al mismo tiempo que se produce una descomposición de la vegetación no acuática. Todo ello hace que la cantidad de oxígeno en el agua sea muy escasa.
Por otra parte, siendo las aguas provistas por las lluvias y tratándose de zonas selváticas, necesariamente deben ser bastante blandas y ligeramente ácidas a neutras, dependiendo de las estaciones del año.
Ya tenemos una idea del tipo de acuario que necesitan los Colisa. Claro que si tomamos un Colisa criado en factorías o criaderos y lo transportamos a su ambiente natural, difícilmente sobreviva, pero cuanto más se aproxime el acuario a sus necesidades, mayores posibilidades tendremos de mantenerlo sano, reproducirlo con éxito y lograr que desarrollen sus brillantes colores.
En síntesis diremos que un acuario ideal para cualquier Colisa, debe ser de altura no mayor a 35-40 cm, con agua de pH neutro o ligeramente ácido (6,8 a 7 pH) y una dureza no superior a 10 dH. Para reproducir los peces esos valores de dureza, pH y temperatura se ajustarán a los exigidos por cada especie, los cuales se mencionan en el capítulo dedicado aReproducción.
La plantación debe ser abundante, utilizando las plantas adecuadas, preferentemente de la región indo-malaya, dejando espacios libres para la natación. Troncos y algunas rocas de bordes redondeados pueden completar la decoración. Riccia fluitans, planta flotante bastante rústica, suele ser muy adecuada para facilitar la construcción del nido y proporcionar infusorios a las larvas y alevines.
Alimentación y cuidados.
En general todas las especies aceptan alimentación variada, incluyendo escamas, pellets y otros balanceados para peces. Son robustos y relativamente fáciles de mantener y sus hábitos pacíficos permiten una convivencia con muchas otras especies que tengan exigencias de agua, temperatura y ambiente similares.
Como todos los anabántidos, requieren de un cuidado especial en lo que hace a la capa de aire que se encuentra sobre la superficie del acuario.
Su sistema respiratorio, propio de la familia, se base en el laberinto (ver nuestra notaLa Respiración de los Peces). Al tomar una burbuja de aire de la superficie ésta será introducida al torrente sanguíneo por un sofisticado sistema que se explica en la nota citada. El problema reside en que la temperatura de esa burbuja de aire no debe ser muy diferente a la temperatura de la sangre. Y, siendo los peces de sangre fría, tendrán la temperatura del ambiente. De tal modo que si el agua está a 27º C la sangre está a 27º C y la introducción de oxígeno mucho más frío provocará alteraciones que, en el mejor de los casos, obligará a los peces a consumir una mayor cantidad de energía para nivelar la temperatura. Cuando la diferencia es muy grande (tal como ocurre en invierno) casi seguramente producirá alteraciones que desembocarán en alguna enfermedad.
Este problema se resuelve fácilmente con sólo utilizar una tapa de vidrio lo más hermética posible. En estos casos debe utilizarse un calefactor confiable de los que pueden sumergirse, ya que de otro modo el calefactor corre peligro de condensar agua y humedad que pueden transmitir electricidad al resto del acuario y si no produce un accidente al aficionado, terminará inutilizado y lleno de agua.
Suministrando al menos un par de veces a la semana algún tipo de alimento vivo, ayudaremos a un mejor desarrollo de los peces, que a partir del año de vida estarán en condiciones de desovar si han sido bien alimentados y mantenidos en un ambiente adecuado.